ANA GÓMEZ



ANDAR Al llegar a Real del Monte, inmediatamente se percata uno que es un pueblo turístico. Tratándose de una ciudad pequeña y pintoresca, esto no causa sorpresa. Fácil­mente se cae en la tentación de preguntar por los lugares típicos, las tradiciones, las leyendas, etc.

La intención de esta acción es precisamente mantenerse alejado de todo aquello que suene convencional. Busca conocer al pueblo desde sí mismo, recorriendo las calles que nadie nombra o recomienda, e invitando, a través del rastro sutil del hilo, a unirse a este andar en busca de un encuentro, un hallazgo o un descubrimiento íntimo. Retomé la dérive propuesta por los situacionistas, como el recurso para explorar un ambiente libremente, que a diferencia del paseo o viaje, renuncia (temporalmente) a la motivación —para desplazarse o actuar— y está íntimamente ligada con los efectos que el recorrido evoca. La propuesta parte de la idea de que tendemos a movernos dentro de un campo geográfico sumamente pequeño, enmarcado, desde luego, por nuestras necesidades o roles. Por lo tanto se plantea que el individuo se deje llevar e influenciar por la psicogeografía de la ciudad. Es una propuesta que trata en gran medida de activar la vida pública mediante la dérive y promover un comportamiento experimental, donde cami­nar se convierte en una práctica artística. Ver a Real del Monte en sí mismo, como el lugar ideal para vivir experiencias nuevas, en contraposición con la tendencia a convertirlo en un lugar de consumo turístico.

DESCUBRIMIENTO Al recorrer las callejuelas de Real del Monte, con los cinco sentidos totalmente abiertos y atentos, tuve la sensación de encontrarme dentro de un gran laberinto, pero contrario a la idea del laberinto –en la que es fácil perderse– al observar mi entorno pude identificar puntos de referencia visibles desde cualquier punto. Este fue mi primer descubrimiento y lo que detonó la idea de La caminata en tres actos. La intención fue hacer tres recorridos distintos en tres días, partiendo siempre del mismo punto (el kiosco de la plaza central), procurando que fueran en horarios distintos. El primer recorrido comenzó a las 7 horas, me acompañaron Lorena Orozco y Argelia Leodegario. El segundo comenzó alrededor de las 11 de la mañana, Edgard Gamboa estuvo conmigo. Finalmente, la tercera caminata fue a las 2 de la tarde, Felipe Ocaña y Elena Ospital se sumaron a realizar la caminata. Cada andar fue distinto y en cada uno de ellos tomé algo (objeto, imagen o sonido) que me remite, ahora a la distancia, a la experiencia vivida.

HALLAZGO En el primer recorrido encontré una llanta dorada. Para el segundo me quedé con unos juegos infantiles y un villancico. El último hallazgo es una esfera intacta.

ENCUENTRO Cada paso fue un encuentro entre el entorno, el espacio, el ambiente, los otros y yo.